Mostrando las entradas con la etiqueta Y/o. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Y/o. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de septiembre de 2017

Viaje a la RAE (IV) [CLXIX]

Luis Roberts


Aunque no es el mismo viaje, el Camino de Santiago 
también implica aprendizaje (foto: 80 Días)



         Este viaje a la RAE no es el camino de Santiago, que puede suponer un mes o más de caminar, no por caminar, sino para llegar a una meta; en la vida, se hace camino al andar, Antonio Machado dixit, pero algunos caminos concretos ya están trazados y el recorrerlos es un problema de aguante y de administración de las etapas.
         Y pasando, no ya por los municipios del camino, sino por los inevitables medios, nos topamos con las primeras piedras de esta etapa. “El alcalde baraja la posibilidad de hacer ajustes en la plantilla municipal”. Craso error, no porque tal vez la reducción del presupuesto le obligue a considerar llevar a cabo dicha reducción, sino porque para barajar hace falta más de un elemento, no se puede barajar una sola carta. Por lo tanto, usemos considerar, pensar, estudiar y no barajar.
         Un listado, cortito, de errores favoritos, indicando primero lo incorrecto y seguido lo correcto. Beneficiencia por beneficencia; consciencia por conciencia (menos en algunos pocos casos); contricción por contrición; disglosia por diglosia; disgresión por digresión; exhorbitante por exorbitante; exhuberante por exuberante; exortar por exhortar; exumar por exhumar; garage por garaje; transplantar por trasplantar.
         Pegados como estamos a los medios de comunicación, escuchamos y leemos algunos errores continuados. El famoso tema, porque de la temática hablaremos luego, equivale a ‘asunto’ o ‘materia’ de la cual trata algo, pero no de ese algo en sí mismo. Así que si queremos “acabar con el tema de la delincuencia”, lo que pretendemos no es acabar con la delincuencia sino con ese asunto, es decir, que no se toque más ese tema. Bueno, casi como cuando dicen en lugar de: “Hoy el tiempo será adverso”, “Hoy la climatología será adversa”, cuando la climatología es la ciencia que estudia el clima. El infausto e inútil lo que es, repetido como un mantra: “Colaborar con lo que es los contenidos de la radio” (donde no hay ni concordancia), sería, sencillamente “Colaborar con los contenidos de la radio”.
         Y puestos a dar listas, aquí va un breve glosario perfectamente válido para la red nuestra de cada día. Hacer clic, clicar y cliquear; medios sociales; anonimizar; ciberataque y cibercomercio; blog, bloguero y bloguear; artículo o entrada (no post); enlace o vínculo (no link); inicio de sesión (no login); usabilidad; bloquear, suspender o restringir (no banear); acechar, espiar, husmear o acosar (no stalkear); contraseña; conectado, digital, en línea (no online); las puntocoms; seminario web (no webinar); emisión en directo o en continuo (no streaming); computación en la nube; cortafuegos; copia de respaldo; correo basura; programa malicioso; programa espía; enrutador o encaminador (no router), o si se prefiere pongan rúter.
         Un tumor es canceroso, pero nunca cancerígeno y un cáncer maligno es redundante; un tumor o una neoplasia maligna es un cáncer, no un cáncer maligno. Y me voy a poner serio, porque utilizar el calco inglés de severo para calificar una enfermedad grave, importante, extrema, o seria, es poco serio.
         El duelo, cuando no es de luto, es una pelea entre dos, personas o equipos, nunca un duelo entre tres o cuatro competidores; eso es un enfrentamiento, una pelea, una competición, pero nunca un duelo. Por eso hay que ser reacio a usar esta expresión, no remiso, que parecen términos que «se parecen igualitos», pero no son lo mismo; reacio es que se opone y remiso es que duda. Y a quien no vea claro esto hay que darle de comer aparte, que se escribe siempre en una sola palabra, sea adjetivo, adverbio o sustantivo, y errar en esto no nos llevará a parte alguna, que aquí sí, pues es una preposición con un sustantivo.
         No sé en qué estaré pensando pero la fiscal general, o fiscala general, como se dice en muchos países de América Latina, es la titular de la Fiscalía General. Es un asunto de mayúsculas y minúsculas.
         Los jóvenes veinteañeros no saben lo que es un “buscapersonas” o un “casete”, el avance tecnológico condena al olvido a cantidad de palabras que pasarán al Thesaurus del baúl de los recuerdos. Hoy todos se hacen selfis, o autofotos, con o sin el paloselfi, pero también esto será pura arqueología dentro de poco, pues ya hay drones que nos siguen y nos fotografían y graban a nuestra voluntad.  Y esto lo constatarán todos ustedes en breve, claro que el verbo constatar  se construye con un sujeto agente, en este caso ustedes, o de forma impersonal, se constata, pero nunca  con un sujeto inanimado: «los datos constatan...».
         No resisto la tentación: la fórmula y/o, calco del inglés and/or, resulta casi siempre innecesaria, pues la conjunción o no es excluyente, así que no se debe usar excepto en textos muy técnicos para evitar ambigüedades.
         Y para terminar esta etapa, se nos ocurre, ex abrupto, algún que otro exabrupto, pues no hay que confundir lo que es de improviso o de manera brusca con lo que es ese sustantivo que es una salida de tono, una inconveniencia.

luisroberts@gmail.com




Año V / N° CLXIX / 11 de septiembre del 2017



Otros artículos de Luis Roberts:
Titivillus

lunes, 30 de junio de 2014

Que tu ‘y’ sea ‘y’ y tu ‘o’ sea ‘o’ [XII]

Edgardo Malaver Lárez

 

 

 

 

 

         Es una cuestión de sentido común. Y/o, y/u, e/o, e/u... u, o, y, e... ah... ¿U o e i...? ¿No es demasiada complicación, cuando, utilizando el sano sentido lógico, sería tan sencillo?

         Ya habrá visto usted algún letrero en algún quiosco cerca de su casa que ofrezca “malta y/o refresco”, con lo cual el comerciante debe tener la ilusión de que les expresa a sus posibles clientes que están en la libertad de comprar, si lo desean, las dos cosas, pero que pueden, también, decidirse por una sola de las dos opciones. Qué amable.

         Los habitantes del mundo de la banca se comportan a veces como si tuvieran resguardada en sus bóvedas la partida de nacimiento de esta curiosa... ¿conjunción?, y es fácil imaginarse —aunque esto está por demostrarse— que aparecerá en el custodiado documento el nombre de algún banquero conocido... o de un gerente financiero... o de un abogado mercantil.

         ¿De dónde viene este constructo bicéfalo, esta especie de vacilación conjuntiva, de disyuntiva doblemente bifurcada (puesto que una de sus sendas es ya, por sí sola, una bifurcación)? Viéndola con cuidado —con algo de cariño, como si deseáramos utilizarla seriamente—, la construcción y/o es toda perplejidad y toda confusión. Más allá del quiosco y el banco, si la palabra que la sigue es, por ejemplo, oscuro, ¿habrá que escribir “misterioso y/u oscuro”? Y si sigue, por ejemplo, inmenso, ¿tendrá que ser “solitario e/o inmenso”? Ya a esta corta distancia, pareciera que algo nos falta, que alguna fibra de ella nos fuera extraña. Algo de esquemático tiene, que no es armonioso.

         La revista Punto y Coma publicó en 1991 una nota sobre este fenómeno, que parece una orden de fusilamiento en su contra:

 

y/o. Un «aviso» destinado a los traductores de la antigua división de traducción española de Luxemburgo establecía «la abolición, salvo petición expresa del servicio interesado, del uso de la expresión “y/o”, que deberá sustituirse siempre por “o”. La razón de ello es que en español la conjunción “o” tiene ya de por sí carácter no excluyente (la expresión “comer manzanas o peras” puede equivaler indistintamente a “comer manzanas”, “comer peras” o “comer manzanas y peras”)». El rechazo de este esperpento lingüístico no es nuevo ni exclusivo de los traductores españoles: nuestro compañero Carlo Gracci (SdT B-7) publicó unas reflexiones sobre ese tema en el último número de Aperture, la hoja de información de los traductores italianos, y el Diccionario de dificultades del inglés de Torrents del Prats le dedica un artículo bastante detallado en el que propone algunas soluciones (párr. 5).

 

         Parece convincente; sin embargo, el Manual de estilo y normas editoriales (2009) del Colegio de Sonora, México, lo es más:

 

y/o. La expresión y/o es una fórmula inventada por los estadounidenses para economizar palabras; indica la posibilidad de que suceda la situación A o la situación B, pero sin escribir sendas oraciones. En español dicha expresión es innecesaria, y su uso se presta a confusiones. Si en la lista de requisitos para un empleo se solicita persona que sepa hablar francés y/o inglés, puede entenderse que hable uno de los dos idiomas, en cuyo caso bastaría con decir: se solicita que el candidato hable francés o inglés. En cambio, si se requiere a alguien que maneje los dos idiomas, el anuncio podría decir: se solicita que el candidato hable inglés y francés (Quiroz Trujillo, 2009, p. 51).

 

         ¿Inventada por los estadounidenses? Entonces, funcionará en Estados Unidos (a lo sumo, en países de habla inglesa), y quién sabe por qué; será lógico y natural en inglés, pero en español no funciona y no hace falta. Ya está todo claro. Era de sentido común.

 

emalaver@gmail.com

 

 

 

Bibliografía

Punto y Coma (1991). “Y/o”. Nº 4 (dic.). Disponible en http://ec.europa.eu/translation/bulletins/puntoycoma/04/pyc041.htm#y/o.

Quiroz Trujillo, Alma Celina (2009). Manual de estilo y normas editoriales. Hermosillo, México: El Colegio de Sonora.

 

 

 

Año II / Nº XII / 30 de junio del 2014

 



Otros artículos de Edgardo Malaver Lárez

Ilación

Electroencefalografistas y más récords

Nicenoconstantinopolitano

Tu misión, Jim, si decides aceptarla...