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lunes, 15 de mayo de 2023

Interpretación de libertad (y su ausencia) [CDXXI]

Andrea Salgado

 

 

 

El sacrificio de Ifigenia (1760),
de Giovanni Domenico Tiepolo

 

 

         Interpretar un texto es un viaje en el cual guardamos prejuicios, ideas y expectativas en nuestras maletas para establecer lo que expresa el autor en palabras y preguntas de nuestro presente. Otros viajeros nos han precedido y han aportado sus interpretaciones de diversos textos, enraizados en su contexto literario y en el bagaje cultural de sus intérpretes. Es a través de la permanente mediación del presente y el pasado que realizamos un acercamiento y comprensión de las voces que han forjado nuestra senda.

         La novela Ifigenia (1924) de Teresa de la Parra (1889-1936) plasma la pérdida de voluntad de María Eugenia Alonso, educada y con ideales europeos, dentro de una sociedad que la engulle y la hace sentir extranjera en su propia tierra. Perteneciente al movimiento literario del realismo, surgido en la Europa de mediados del siglo XIX, en el cual la realidad, sin idealizaciones, toma el centro de atención y se valora como un objeto artístico (Lissorgues, 2008), la novela presenta temas como la soledad del ser humano ante la sociedad y la pérdida de voluntad ante la inevitabilidad del destino. Estos temas se refuerzan gracias al contraste de dos sociedades: una Francia recuperándose de la Gran Guerra, con una creciente participación y libertad de las mujeres, y una Venezuela gomecista con un fuerte atraso educativo y una cultura en la que la mujer desempeñaba un rol pasivo a merced de figuras masculinas.

         Por otro lado, en Don Quijote de la Mancha (1605-1615) el propio don Quijote, enloquecido por las novelas de caballería, se encamina a un viaje de justicia, en el cual se enriquece de su propia sabiduría y la humildad campesina de Sancho Panza. A pesar de haberse publicado durante los últimos años del Renacimiento y los primeros del Barroco, Miguel de Cervantes (1547-1616) aborda dos temas que hacen pionero a Don Quijote de la Mancha como la primera novela moderna: la complejidad de la realidad y el permanente diálogo entre la realidad y lo ideal.

         Una noción que desarrollan Don Quijote e Ifigenia es la libertad con atención a las mujeres, plasmada, respectivamente, en los personajes de la pastora Marcela y María Eugenia Alonso. Entiéndase la libertad según los pensamientos de san Agustín de Hipona, como el don del hombre de inclinarse naturalmente hacia el bien y obrar para alcanzar su propia felicidad (Alonso García, 2009).

         La libertad agustiniana se vislumbra en la construcción de la pastora Marcela, quien goza del libre albedrío, en primera instancia por su condición humana, tal como ella misma lo afirma: “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos...” (Cervantes, 2004, p. 171). Se suma a su favor la libertad económica, a través de la herencia de su padre, que funge como instrumento para llevar su felicidad a cabo, vivir en el campo alejada de los hombres, a pesar de la oposición del entorno social en que se encuentra: “Yo, como sabéis, tengo riquezas propias, y no codicio las ajenas; tengo libre condición...” (Cervantes, 2004, p. 172).

         Sin embargo, el caso de María Eugenia representa la ausencia de esta libertad. Se encuentra atrapada en la inevitabilidad del matrimonio con César Leal, sin escapatoria alguna y condenada a un destino de felicidad inalcanzable: “...el vestido desgonzado con sus dos mangas vacías que se abren en cruz y se descuelgan casi hasta llegar al suelo, es un cadáver...” (De la Parra, 1982, p. 309). Su único consuelo, su única gracia que mantiene unida su naturaleza herida y la clave de su existir (Alonso García, 2009) es el sacrificio.

         Ante la oposición, ante al choque del individuo con la sociedad, el libre albedrío puede verse flanqueado o reforzado. En Ifigenia y Don Quijote, bajo la noción de la distancia temporal y la fusión de los horizontes, en la cual el sentido del contenido de un texto es interpretable en una dimensión infinita y ese sentido es comprensible desde nuestra cultura del presente, salen a relucir las dos caras de la libertad agustiniana. Marcela se mantiene firme en su voluntad de vivir alejada de los hombres y demás personas por cuanto tiene las convicciones y el poder para alcanzar su felicidad, mientras que María Eugenia fracasa en su lucha contra la sociedad al perturbarse su razón, y con ello sacrifica su felicidad.

 

andreasalgadovillarroel@gmail.com

 

 

 

Referencias

Alonso García, A. (2009). Libertad y gracia en san Agustín de Hipona. En González Ginocchio, D. Metafísica y libertad. Cuadernos de Anuario Filosófico, 214, 193-200.

Cervantes, M. de (1605/2004). El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Edición del IV Centenario.

De la Parra, T. (1924/ 1982). Ifigenia. Diario de una señorita que escribió porque se fastidiaba. En Obra (Narrativa- Ensayos-Cartas). Editorial Biblioteca Ayacucho.

Lissorgues, Y. (2008). “El Realismo. Arte y literatura, propuestas técnicas y estímulos ideológicos”. https://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmc0c5d0.

 

 

 

Año XI / N° CDXXI / 15 de mayo del 2023

 

lunes, 1 de mayo de 2023

Libertad femenina: la pastora Marcela y María Eugenia Alonso [CDXIX]

Claudia Contreras

 

 

Teresa, una señorita cervantina
que escribía porque era libre

 

 

 

         Don Quijote de la Mancha (1605-1615) e Ifigenia (1924) tienen más cosas en común de lo que parece a primera vista. Aunque varios siglos de diferencia las separan, ya que pertenecen a los movimientos literarios del Barroco y del Realismo, respectivamente, Don Quijote de la Mancha e Ifigenia generaron un revuelo similar entre los lectores de sus épocas.

         Miguel de Cervantes (1547-1616) parodia las novelas de caballerías, leídas y escritas ad nauseam por aquella época, para dejarnos un mensaje claro: aunque no seamos héroes, podemos marcar una diferencia a nuestro alrededor si tenemos la convicción suficiente. Cervantes nos dio el Quijote para romper con el estereotipo de caballero solemne, para que pudiéramos identificarnos con él, y para humanizar personajes que antes eran unidimensionales. Don Quijote no es completamente una cosa o la otra: ni cuerdo ni loco, ni cobarde ni valiente, ni fuerte ni débil; lo que sí es, es humano. El Quijote representa a todos aquellos que nos atrevemos a recorrer un sendero persiguiendo nuestros sueños, sin importar cuán locos parezcamos.

         Por otra parte, Teresa de la Parra (1889-1936) nos muestra una mirada a la realidad de las mujeres que vivieron a principios del siglo XX a través de María Eugenia Alonso, una jovencita criada a la usanza europea, que tras la muerte de sus padres queda en la ruina, por lo que se ve obligada a vivir en Venezuela con sus familiares conservadores y a casarse con César Leal, a pesar de que ello contradice sus deseos e ideales. Teresa de la Parra hace algo similar a Cervantes, no heroíza a su protagonista: la humaniza, haciéndola actuar como lo haría una mujer de aquella época. María Eugenia hace pocos aspavientos, y aunque responde con hastío, acepta al final la realidad que le toca vivir; y convierte su diario, donde plasma lo que piensa, en su único escape. En Ifigenia vemos reflejada una sociedad que engulle la individualidad, y hace contrapeso como obra a Don Quijote porque muestra que no siempre podemos imponer nuestros ideales sobre las convenciones sociales.

         Exceptuando sus diferencias, ambas historias tienen en común que exploran distendidamente el mundo interno de sus personajes, y rompen así los estereotipos de la literatura de sus respectivas épocas. Don Quijote de la Mancha revirtió los clichés de la caballería y del heroísmo, mientras que Ifigenia fue pionera en enfocarse en la vida y deseos femeninos, en una época en la que a las mujeres aún les faltaba probar su valía y pertenencia a la vida social y política.

         Otro punto en común que tienen ambas novelas es el tratamiento de la libertad como tema. Llama especialmente la atención el personaje de la pastora Marcela en Don Quijote, por lo innovadoras que resultan sus ideas, sorpresivamente parecidas a las de María Eugenia de Ifigenia. Marcela, al igual que le sucedía a María Eugenia con César Leal, no deseaba corresponder el amor de Grisóstomo, puesto que proclamaba haber nacido libre y su hermosura no era sinónimo de sumisión ante los deseos ajenos.

         Sin embargo, hay una clara diferencia entre la libertad de ellas dos. Según san Agustín de Hipona (354-430), se puede “ser libre de” y “ser libre para” (Alonso García, 2009, p. 193). La primera implica desligarse de condicionamientos, y la segunda, disponer de sí mismo para la realización de los propios valores. La pastora Marcela es “libre para”, ella persigue sus propios ideales y elige estar sola, mientras que María Eugenia es “libre de”, ya que su crianza en Europa la desligó de los convencionalismos que imperaban en la vida de sus parientes de Caracas.

         Y según san Agustín, solo la “libertad para” es la libertad real que permite alcanzar un bien mayor; tal vez es por eso que nadie en el Quijote logra tener la superioridad moral para despojar a la pastora Marcela de la libertad de vivir tranquila; mientras que a María Eugenia solo le basta pasar un tiempo en Caracas para perder su “libertad de”, ya que su reticencia a adherirse a las normas morales y sociales de Caracas la ablandan su abuela y su desdeñado esposo, César Leal, con relativamente poco esfuerzo.

         Ambos personajes se relacionan, a pesar de pertenecer a épocas completamente distantes, porque las ideas de la pastora Marcela se adelantaron a su época; y porque María Eugenia se crio en París, donde había valores más modernos que los de la sociedad caraqueña de la década de 1920. Sin las ideas revolucionarias de Cervantes ni las propias experiencias de Teresa de la Parra en Europa, no habría sido posible que ambas obras se encontraran en ese aspecto.

         Ampliando un poco lo anterior, podemos decir que el discurso de Marcela en el capítulo XIV de la primera parte de la novela es innovador porque no se concebía en la época de Cervantes que una mujer eligiera su pareja, ni que reivindicara su hermosura como un medio de ejercer poder sobre los demás (aunque este no fuera el fin que ella persiguiera), ni mucho menos, que esas ideas surgieran en una mujer con relativamente poca instrucción formal.

         El discurso de María Eugenia Alonso resulta un poco menos impactante al contextualizarlo en su época y sus experiencias de vida, ya que no era de extrañar que una señorita culta, criada en los modernos valores europeos y en unos tiempos en los que la mujer se estaba comenzando a despojar de sus roles tradicionales, reflejara libertad en su conducta; sin embargo, el choque que producen los ideales de María Eugenia con los de sus parientes caraqueños, y la escandalizada reacción del lector venezolano a esos ideales, es suficiente muestra de que en aquella época de la Venezuela gomecista, Europa estaba mucho más adelantada socialmente, por lo que la novela de Teresa de la Parra aún resulta innovadora en el contexto latinoamericano.

         Para concluir, ambas novelas marcaron un hito en sus respectivas épocas por traer conceptos innovadores sobre la libertad y los derechos de las mujeres, y debido a ello, ambas merecen ser tomadas como pioneras de sus movimientos literarios.

 

clau.hernandez.1015@gmail.com

 

 

 

Referencias

Alonso García, A. (2009). “Libertad y gracia en san Agustín de Hipona”. En González Ginocchio, D. “Metafísica y libertad”. Cuadernos de Anuario Filosófico 214, 193-200.

Cervantes, M. de (1998). El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Centro Virtual Cervantes. Recuperado el 18 de febrero de 2023, de https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte1/cap14/cap14_02.htm.

De la Parra, T. (1982). Obra (Narrativa, ensayos, cartas). Biblioteca Ayacucho.

López Navia, S.A. (2022, julio, 24). “La pastora Marcela: una precursora del feminismo en el Quijote”. The Conversation. Recuperado el 18 de febrero de 2023, de: https://theconversation.com/amp/la-pastora-marcela-una-precursora-del-feminismo-en-el-quijote-187037.

Silva-Arenas, A. (2022, marzo, 22). “Teresa de la Parra, una literatura cargada de historia y feminismo”. Material Cultural. Recuperado el 18 de febrero de 2023, de: https://www.materialcultural.com/teresa-de-la-parra-una-literatura-cargada-de-historia-y-feminismo/.

 

 

 

Año XI / N° CDXIX / 1° de mayo del 2023