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lunes, 3 de marzo de 2025

Sesenta y tres monosílabos juntos [DII]

Edgardo Malaver Lárez

 

 

 

Darío Lancini (1932-2010), poeta venezolano

 

 

Para Ana María, la inspiradora.

 

         Viene mi niña pequeña y me dice: “Fíjate, papá, en la oración yo no sé si es él todas las palabras tienen dos letras. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis sílabas, ¡¿qué fue, mano?!”. Yo levanto las cejas por el placer de verla detenerse en esos detalles de la lengua, se lo aplaudo, lo celebramos, y ella vuelve a su escritorio, donde está haciendo una tarea de la escuela.

         Y yo me quedo en mi propio escritorio, pero durante un rato no puede trabajar: me hacen cosquillas estas sílabas en la mente, y trataba, sin lograrlo, de evitar que hicieran fila, una tras otra, construyendo oraciones, sin mucho sentido al principio, pero pronto llegaron a tenerlo. Pensé que a Darío Lancini le habría gustado mucho esta idea, este mecanismo para escribir poemas como los suyos, que siempre escondían algún tipo de código como este. Tengo que investigar si alguna vez lo intentó, que seguramente sí. Ya no hay remedio, ya me acorralaron los monosílabos.

         Así que, para que la idea me dejara en paz algún día, me puse a escribir oraciones solamente con monosílabos intentando que tuvieran algún sentido, aunque fuera ficticio. Al principio apenas logré igualar el récord de mi hija, después agregué dos (yo no sé si él ve mi fe), cuatro (oh, ya no sé si él no da el do), cinco (yo no sé si él no ve la fe en ti), ocho, nueve... Después comencé a “sacrificar” algunas para agregar un número superior en su lugar. Me puse a hacer listas de monosílabos recorriendo el alfabeto y combinando cada consonante con las vocales en los dos órdenes posibles, y esto aumentó inmediatamente la longitud de las nuevas frases que se me ocurrían. Escribí, por ejemplo: si él es el de la be, el de la ce, el de la de, yo no lo sé, que llega a tener 19 palabras monosílabas y... ¿bisónicas? Y fue milagroso, porque esta cifra se duplicó en un instante y después siguió creciendo.

         Al momento de decidirme a escribir esta nota, había llegado a una oración de 55 palabras, incluso titulé con ese número. Y mientras escribía, volvió a aumentar a 58, a 60 y, finalmente, a 63. Y estoy seguro de que en cualquier momento le sumo otras, o alguno de ustedes me escribe para darme una de 75, de 92, de 104. Lancini llegó a escribir una obra teatral con palíndromo... ¡de siete páginas!  Siempre es posible agregar una palabra más, que bien podría exigir el uso de otra y otra y otra. Como decía mi profesora Martha Shiro, “you never know with language”.

         Aún tengo que verificar en el diccionario algunos monosílabos que aparecieron en el “inventario” que hice, y que se ven sospechosamente atractivos; es como si me guiñaran el ojo, como diciéndome: “Anda, úsame, que yo tengo significado suficiente para entrar en tu lista”. Ya son 39, las muy evidentes, pero aún tengo que examinar las que no conozco, las escondidizas, las tímidas.

         ¡Ja, ja, ja...! ¿Me creerán que ya se me iba a olvidar ponerles aquí la oración de 63 monosílabos que logré escribir? Paren la oreja:

 

Ah, no, si él es en sí el de la be, si es el de la ce, si es el de la de, yo ya no lo sé —yo no lo vi, él no me lo da de sí, ve tú si es de ir—, ni su as se le ve en el té ni su do es el de la fe.

 

emalaver@gmail.com

 

 

 

Año XIII / N° DII / 3 de marzo del 2025

 




lunes, 30 de noviembre de 2020

Selección múltiple [CCCXXXII]

Edgardo Malaver




Salto de La Llovizna, Bolívar, Venezuela




Una vez quedaba poco tiempo para terminar el primer lapso del año académico y faltaba aplicar a los estudiantes una evaluación sobre la acentuación. Tenía que ser, les dije, una evaluación muy difícil de responder pero muy fácil de corregir. Así fue como inventé la evaluación de selección múltiple.

Hubo un ejercicio que ese año dio mucho que conversar en la clase después que devolví los exámenes. Fue éste:


3. Lo que tienen en común las palabras dio, fio, guio, lio, pio, rio y vio es que...

a. ...son los pretéritos de tercera persona plural en indicativo de esos verbos.

b. ...como monosílabos, no debe ponérseles tilde.

c. ...al presentar juntas dos vocales abiertas, son bisílabas.

d. ...tienen un error de acentuación.


A los estudiantes les llamaba la atención, según lo que comentaban, la apariencia de estos verbos en pretérito. La apariencia. Para algunos eran raros; para otros, feos. Hubo uno que comentó que más bien sonaban como “simples sílabas”. Los demás voltearon para decirle al unísono: “¡Es lo que son!”. Y otro incluso terció que en la lista faltaba mio. No les quiero contar lo que le respondieron.

Ese día —creo— creé también una de las afirmaciones que hago con más frecuencia en clase, cuando hablamos de acentuación: “Esto no es cuestión de estética”. Y —creo también— los estudiantes quedaron convencidos de que no hay necesidad de acentuar los monosílabos que no se van a confundir con otras funciones de la palabra en la oración. Esas dos cosas ganamos ese día.

Las normas de acentuación no dicen en ninguna parte que deban ponerse o dejar de ponerse tildes según nos caigan simpáticas o antipáticas las sílabas, o si son agraciadas o desagradables las palabras, las sílabas o las vocales. Yo pensaba en una época que sólo la conjunción y se escribía con el carácter griego y no con el latino por razones estéticas, pero he aquí que de Los Teques vino un sabio que me iluminó con su artículo “El extraño caso de la y que es más latina que griega”.

Aunque corregir aquel examen fue tan sencillo que me dormí varias veces, me satisface haber hecho a la humanidad el humilde aporte de inventar la evaluación de selección múltiple. Si después del examen, los alumnos quieren despedazar una de las preguntas, ha valido la pena renunciar al copyright.

Ah, me faltó decir que, incluyendo el lenguaje informal, que también puede ponerse en grafías, sí he debido poner el pretérito mio en la lista, pero entonces, incluso durante el examen, no íbamos a aguantar la risa.


emalaver@gmail.com




Año VIII / N° CCCXXXII / 30 de noviembre del 2020