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lunes, 15 de abril de 2019

Colombia, el país de las siglas [CCLVI]

Adrianka Arvelo



Santuario de Las Lajas, Ipiales, Colombia (foto: D. Delso)



         ARL, EPS, CDT, CC, CE, TdI y pare usted de contar cuántas más pueda haber. Todas importantes, todas cumplen con una función específica y trascendental. Obligatoriamente, debes tener ARL y EPS que, además, por ser extranjera, debes ser afiliada con tu CE o tu PEP, ¿tú qué prefieres?
         “Te explico: para la Caja de Compensación (que no es la CC), la ARL y la EPS, debes tener un documento con validez colombiana; es decir, tu cédula de extranjería (CE), tu permiso especial de permanencia (PEP) o una cédula de ciudadanía (CC), ¿sí me hago entender...?”. Y tú: ¿me entendiste?
         La burocracia colombiana es tan estratosférica que, algunas veces, se necesitan siglas para explicar las siglas. Es buscar alguna manera de reducir o resumir el entramado tan gigantesco que es inscribirse o afiliarse (palabra para desagradable) a todo en lo que el sistema colombiano requiere que estés.
         “¿Cuántos años tienes?” es una pregunta que, fácilmente, puede ser suplantada por un “¿tienes cédula o tarjeta?”, pues en Colombia quien es menor de edad usa tarjeta y al cumplir los 18 años tramita la cédula... ¿Vida crediticia? Necesitas vida crediticia para tener vida crediticia. Este es el mejor ejemplo de cómo son y cómo funcionan los sistemas en Colombia que, a su vez, es un buen ejemplo de cómo se pueden explicar, usar y entender las siglas en el país.
         Por ejemplo: “estoy trabajando para el ICFES, pero no tengo nada que ver directamente con el ICETEX, me pagan por ahí pero no trabajo para ellos”. ¿Ah?
         “¿Para entrar al SENA tienes que haber presentado el ICFES?”. “Te va a llegar un correo de la DIAN confirmando tu información para que te saques el RUT, pero primero recuerda haber sacado el RIT que, si no tienes cédula de extranjería (CE), lo puedes sacar con el pasaporte, mas no con el PEP aunque en tu PEP salgas registrada con tu cédula de identidad original, o sea, con la de tu país...”. Es en serio, me pasó. ¡Duré yendo al CADE tres días seguidos y, ¡ojo!, que es el CADE y no el CAI, porque en el CAI te atiende la policía y eso no tiene mucho que ver, aunque en el CADE saques papeles importantes y legales.
         Son casi cuatro años viviendo en Colombia y sigo tratando de entender cómo funcionan las leyes, las siglas, las siglas dentro de las leyes, las leyes con sus artículos (por ejemplo, el 1290, que jamás olvidaré), porque a toda ley la rige un artículo que parece ser más importante que la ley en sí misma.
         Pareciera ser que, como todo en el ser humano, más que una cuestión de entendimiento es, tan sólo, cuestión de aceptación y sumergirse dentro de la cultura de la mejor manera para no terminar ahogados por una letra de las tantas siglas posibles.

aarvelo22@gmail.com



Año VII / N° CCLVI / 15 de abril del 2019





Otros artículos de Adrianka Arvelo:

lunes, 5 de junio de 2017

PNL: más vida [CLV]

Laura Jaramillo


Aquiles Nazoa (1920-1976) disfrutando
de las cosas más sencillas



         Leyendo el artículo del profe Malaver, recordé unas siglas que también son interesantes, como es el caso de la PNL (Programación Neurolingüística), que por estos días juega un papel quizás importante sobre el comportamiento de la sociedad. Este tema puede parecer banal para algunos, porque puede ir contra las creencias que se tengan, tal vez porque quienes más hablan al respecto son los ahora denominados personal coaches; pero a la larga es un tema interesante, digno de estudiar y analizar desde el punto de vista del análisis del discurso.
         Para nadie es un secreto lo importante que es poner límites en nuestras vidas, para lo cual acudimos irremediablemente a la palabra ‘no’: no comas dulces, no pase la franja amarilla, no rayes las paredes, etc. Pero, ¿han notado que el niño que recibe un comando como los mencionados hace precisamente lo contrario? Esto a mí me enerva, pues ahí es donde uno busca un instrumento llamado chola. Claro, hay ocasiones en las cuales no podemos escapar del ‘no’, como el malvado ‘no hay pan’. Y es que el ‘no’ es como un desafío, un reto.
         Según los estudiosos del tema en cuestión, lo que sucede es que nuestro cerebro, en ocasiones, no procesa el ‘no’, es decir, nuestro cerebro no hace clic cuando el comando es negativo. Por ejemplo, ‘No pise la grama’, y la gente pisa la grama; ‘No metas el dedo en el enchufe’, y el tierno niño va directico al huequito ese. O cuando te dicen ‘No pienses en un carro azul’ y no se te viene ningún otro color de los millones que existen. Algo parecido sucede también con el ‘pero’, que es un conector que de alguna manera anula lo anteriormente dicho. Ejemplo: Tu torta estaba sabrosa, pero tenía demasiado chocolate. En casos como este la persona el receptor del mensaje se va a quedar con lo que se le dijo después del ‘pero’. Más allá de tocar un aspecto energético, pues no es el lugar ni soy la indicada, la idea es que comencemos a observar cómo estamos hablando y si eso que decimos tiene algún efecto en quien nos escucha.
         Todo este ¿galimatías?, repito, puede ser interesante por estos días tan turbulentos, pues a lo mejor, no sé, pudiéramos cambiar el efecto de nuestro mensaje. Hagamos un ejercicio. Por ejemplo, en vez de expresar ‘no más balas’, ¿qué tal si decimos ‘basta de balas’?; en vez de ‘no más muertes’, ¿qué tal ‘más vida’?; en vez de ‘no más represión’, ¿qué tal ‘más inteligencia’?, o, ¿’más libros y menos balas’? O seguir el ejemplo de los chilenos, quienes gritaron al mundo una frase muy elocuente: “Cuando se lee poco, se dispara mucho”. Directo y conciso. Bueno, esto con la esperanza de que no se les antoje ahora quemar, también, los libros (antes de eso, mejor hagamos como en Fahrenheit 451).
         En fin, quizás si, a pesar de las circunstancias, intentamos cambiar de sintonía, si leemos (y estudiamos) un poco más sobre PNL, tal vez pudiéramos cambiar el efecto de nuestro mensaje en quien lo escuche. Claudio Nazoa escribió alguna vez que su papá, el excelentísimo señor Aquiles Nazoa, decía que “en las cosas más sencillas era donde se encontraban las cosas más difíciles e interesantes de explicar y comprender”[1].

laurajaramilloreal@gmail.com




Año V / N° CLV / 5 de junio del 2017





[1] http://mariafsigillo.blogspot.com/2011/04/aquiles-nazoa-guarataro-con-champana.html.

lunes, 15 de mayo de 2017

Por las siglas de las siglas [CLII]

Edgardo Malaver


Mis letreros contra los tuyos. Las guerras también se hacen 
con palabras. Foto: M. Gutiérrez (EFE)



         Hace como una semana, oí en el metro un chiste más bien cruel: un padre regresa del hospital a su casa y les dice a sus hijos: “Tengo VIH, VPH, VHC y VEB, y el VDRL casi me causa un ACV”. La hija menor, al verlo triste, le responde: “Te comprendo, papá, yo tengo SMS, GPS, MP4, LAN, LCD, DVD con HD y aún no estoy conforme”. Existen cosas de uso cotidiano cuyos nombres puede uno pasar la vida entera ignorando porque nos han llegado ya abreviados y así funcionan, como curiosos sustantivos que se escriben con letras mayúsculas.
         Hay hasta nombres de países que en multitud de ocasiones aparecen escritos así. El más destacado quizá sea Estados Unidos —denominación que se utiliza a falta de “nombre oficial”—. Lo más frecuentes es encontrar EEUU (con o sin separación, con o sin puntos), EUA, e incluso el anglicismo USA. Todas son fácilmente identificables. Lo difícil es no confundirla con EAU.
         Aquellos cuyos nombres están formados por dos palabras, aunque no siempre, sí son un tanto difíciles de identificar, como RD, CR, NZ, TT, y grupos de países, como la UE, AP o la AL (que últimamente se ha convertido en ALC), pero también existen la ONU, la OEA, la APEC, la OPEP, la OTAN, los BRICS. Algunos nombres han sido tan importantes en la historia, que, aunque ya no existen esos países, siguen apareciendo en nuestro discurso: URSS, RDA, RFA, RAU.
         En todos los campos se produce este fenómeno. En el deporte, el COI decide dónde y cuándo vamos a ver los JJOO; la FIFA impone las reglas del fútbol; la UCI, las del ciclismo; la NBA, las del basquetbol americano; la LVBP, las del venezolano.
         Los MCS de EUA a veces hacen famosa a la gente diciendo simplemente JFK, FDR, OJS. Los venezolanos, en los años 80, se referían al presidente como LHC; los españoles desde el 2003, usaron ZP.
         Los bancos ahora son simplemente BBVA, BM, BOD, BFC, BNC.
         Los conflictos entre la AN y el TSJ y, en la calle, las agresiones de la GNB contra AD, PJ, VP, BR, UNT, MUD y diversas FCU son como para un ACV. Los simpáticos muchachos de la PTJ, de la PM y de la DISIP, herederos de la SN, parientes de la FBI, la CIA, la KGB, la SS, ahora son los inocentes querubines del CICPC, el SEBIN y la PNB.
         La vida académica no está excluida: existen la UCV, la USB, la ULA, la LUZ, la UDO, la UPEL, la UCAB. El colmo deben ser la UNELLEZ y el IVILLAB. El diccionario de la RAE, el solo diccionario, ya no quieren llamarlo DRAE, sino DILE.
         Y esto no es nada. Las generaciones más recientes, queriendo diferenciarse de la anterior, hacen exactamente lo misma que ella y que sus antepasados: reducir a dos o tres letras la imagen que desean expresar: TQM, CDM, MFP, o, si se sienten más FYI: LOL, BFF, WTF, OMG, ILY. Claro, tiene que ser así, porque el que no las use, estará, como boxeador en la lona, KO. Es que todos quieren ser VIP.


emalaver@gmail.com 




Año V / N° CLII / 15 de mayo del 2017