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lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Cómo se apellida la avenida Solano? [XXX]

Edgardo Malaver Lárez



      Francisco Solano nació en la ciudad andaluza de Montilla el 10 de marzo de 1549. Pertenecía a la Orden de San Francisco de Asís, cuyo amor por la pobreza y la alegría lo atrajo poderosamente en su primera juventud. A los 40 años, solicitó ser enviado a predicar en África, pero fue enviado a América y, durante 20 años, recorrió el sur del continente predicando la palabra de Dios, mayormente a los indígenas. Un naufragio lo dejó en Lima el año siguiente y desde ahí, a pie y movido por el deseo de salvar almas para el Señor, viajó más de 3.000 kilómetros hasta Tucumán, Argentina, donde estaba destinado. Fray Francisco cumplió su misión entre el Chaco paraguayo y Santa Fe, entre Uruguay y Córdoba, entre el Río de la Plata y Bolivia. Algunos de sus biógrafos dicen que tocaba bien el violín y la guitarra y alegraba con ellos a todos los que lo rodeaban, siguiendo siempre el ejemplo del “pobre de Asís”. Pobre y santo, murió en su habitación en julio de 1610, en Lima; fue proclamado santo en 1726.
      Pero no es él a quien se homenajea con la existencia en Caracas de una avenida Solano.
      Carlos Antonio López nació en Asunción, Paraguay, el 4 de noviembre de 1792. Como san Francisco Solano, ingresó en el seminario muy joven, pero por consejo de su familia. Más tarde, prefirió estudiar derecho y, después, oponerse políticamente a su tío José Gaspar Rodríguez de Francia, que entre 1816 y 1840, año de su muerte, ostentó el título de dictador perpetuo del Paraguay. Después de los dos golpes de estado de 1841, López terminó siendo secretario del comandante general Mariano Roque Alonso (1792-1853), líder del levantamiento. En 1844, el Congreso tenía que elegir presidente y López se convirtió así en el primer presidente constitucional de la República de Paraguay al entrar en vigencia la nueva constitución que él había contribuido a redactar. Su primer período debía terminar, y terminó, en 1854, pero lo reeligieron para tres años más, a pesar del saldo autocrático de su primer gobierno, amparado por las muchas omisiones de su constitución. Al final de su segundo período, fue reelecto para 10 años más, pero la muerte lo alcanzó en 1862. Y entonces, gracias a su estratégica ubicación en el cargo de vicepresidente, su hijo de 35 años heredó el poder.
      Tampoco es este abogado López al que los caraqueños nombran al recorrer la avenida Solano.
      El joven hijo del difunto presidente, que recibía una nación en relativo progreso, en sus primeros años construyó hospitales, teatros, escuelas y oratorios, abrió vías férreas y otorgó becas a estudiantes. Inauguró su gobierno anunciando una política nacionalista y de hecho protagonizó varios conatos de invasión a sus vecinos más cercanos. En 1865, condujo al país a la Guerra de la Triple Alianza, contra Brasil, Uruguay y Argentina, en la cual perdió la vida durante la Batalla del Cerro Corá en marzo de 1870. En Francia, como embajador, se había enamorado de una irlandesa, que trajo a Paraguay en contra de la voluntad de su familia y que le dio siete de sus diez hijos. Había nacido, como su padre, en Asunción el 24 de julio de 1826 con un apellido que se encargó de legar a una tercera generación de políticos y soldados paraguayos. A causa de la devoción a aquel santo español que recorrió media América del Sur a pie, había sido bautizado con el nombre de Francisco Solano.
      Este mariscal López es el epónimo de la afamada avenida caraqueña.


emalaver@gmail.com





Año II / Nº XXX / 10 de noviembre del 2014



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lunes, 2 de junio de 2014

Se armó la sampablera [X]

Aurelena Ruiz



         Cuando hay alguna revuelta por ahí —algo muy fácil de encontrar hoy en día en Venezuela— solemos escuchar a la gente decir que “se armó la sampablera”, pero ¿sabemos de dónde viene esa expresión?
         No es difícil deducir que viene del nombre de san Pablo, el apóstol que convirtió el cristianismo en una religión universal. San Pablo era hijo de judíos fariseos y participó en las primeras persecuciones contra los cristianos, pero, luego de escuchar a Jesús en su viaje a Damasco, “revolucionó” su vida y se convirtió a la nueva fe. Desde entonces, se dedicó a predicar la palabra de Dios por todas partes; fundó comunidades cristianas a lo largo de Asia Menor y Europa, hasta llegar a Roma.
         Durante su larga travesía san Pablo tuvo que “luchar” con muchos judíos y cristianos para liberarlos de algunos rituales del judaísmo, en dos oportunidades fue “encarcelado” y juzgado en Roma y, aunque su muerte no está muy clara, todo parece indicar que fue “ejecutado” en ese mismo lugar.
         A pesar de que la historia de san Pablo está muy asociada con la controversia, la lucha, la revolución y la violencia, no es directamente de este apóstol de donde viene la expresión, sino de la Plaza San Pablo, ubicada en el centro de Caracas, donde actualmente se encuentra el Teatro Municipal.
         Resulta que el 2 de agosto de 1859, ocurrió en Caracas un enfrentamiento entre liberales y conservadores, luego del golpe de Estado contra Julián Castro, dirigido por el conservador Manuel Vicente de las Casas.
         Castro, considerado como “antipartidista”, fue elegido como presidente interino tras la renuncia de Monagas en julio del 58. En febrero de 1859 Castro renuncia por aparentemente sufrir de una enfermedad, pero pronto recupera el cargo y les da su apoyo a los liberales.
         Luego de derrocar a Castro el 1° de agosto, De las Casas lo encarcela y se declara también a favor de los liberales; sin embargo, los civiles no lo apoyan y los conservadores retoman el poder.
         Por su parte, Pedro Vicente Aguado, jefe de los liberales en La Guaira, se entera del derrocamiento y decide ir con sus tropas a Caracas. Aguado esperaba encontrarse con una ciudad bajo el dominio de los liberales, pero, por el contrario, fue recibido en la Plaza San Pablo por los conservadores, trayendo como consecuencia una feroz batalla que generó una gran alteración del orden público.
         Aquiles Nazoa afirma que “de aquel suceso memorable se originó la palabra caraqueña sampablera”, dando a entender que existe alguna disputa, pleito o alboroto.
         En los últimos meses, son muchas las sampableras que se han armado en el país, especialmente en San Cristóbal y Altamira. ¿Será entonces que en unos cien o doscientos años nuestros descendientes dirán que se armó una “sancristobalera”?, ¿o quizás una “altamirera”?

aurelena.ruiz@gmail.com



Año II / Nº X / 2 de junio del 2014