Edgardo Malaver Lárez
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| Caricatura del 26 de
junio del artista dominicano Cristian Hernández, dedicada a Venezuela |
Como deben ser apenas dos
o tres los venezolanos en su sano juicio los que no estén pasando ahora unas 23
horas al día atentos a todo lo que sucede y no sucede, lo que se dice y no se
dice con respecto al doble terremoto del 24 de junio, día de san Juan Bautista—qué
día para un terremoto, ¡para dos!—, doy por sentado que no es necesario dar
muchos detalles de los acontecimientos. Además, después de ese día,
entretenerse mucho en un artículo de periódico, un video, un estado de WhatsApp
implica que se nos escapará multitud de datos valiosos que valdría la pena
difundir, si quiere uno ayudar en algo, aunque sea poco, a precio de sentir que
no estamos siendo solidarios.
En Ritos de Ilación,
que es una publicación venezolana, con la sensibilidad venezolana hinchada en
estos días de dolor para nuestro pueblo, rogamos con insistencia a Dios todopoderoso
que todos los sobrevivientes, nuestros conciudadanos, nuestros vecinos, nuestros
hermanos, puedan pronto enderezar su vida y que Venezuela y los venezolanos descifremos
con claridad los mensajes de la naturaleza y de la vida que nos acaban de llegar
con esta tragedia.
Ahora, si escuchamos el
sabio consejo de la profesora Luisa Teresa Arenas, en momentos como estos cada
quien tiene que hacer lo que sabe hacer y aguantar el chaparrón... y todos
juntos duele menos. Eso he intentado hacer todo el tiempo desde el miércoles 24.
A mí me han conmovido, me
han sorprendido, me han asombrado y también, a veces, me han golpeado tantísimas frases que he oído y he leído en este pedacito de semana que nos ha dado poco
más que angustias. Y quiero dejar aquí, como homenaje a los que han perdido la
vida y a los héroes, de aquí y de otras tierras, que han socorrido a nuestro
pueblo, algunas que pienso digerir con más calma cuando todo pase y pueda
distanciarme un poco de las noticias:
1.
“Estoy guardando cada
gotita de fe para rogar que estés viva”.
Una de mis
alumnas en un esperanzado estado de WhatsApp dirigido a otra estudiante que bien
podría estar aún bajo los escombros de La Guaira.
2.
“Hola, tía, ¿cómo
estás?, ¿qué estás haciendo?, estoy en el hospital, ¿puedes venir a buscarme?”.
Un niño
de unos cuatro años, con un ojo hinchado, aún con polvo en el pelo, sin camisa,
sentado en una cama de hospital de campaña.
3.
“¡¿Cómo es posible
que los gringos hayan llegado antes que ustedes?!”.
Un venezolano
indignado reprochándole al gobierno de Venezuela la lentitud de respuesta ante
la magnitud de la tragedia y la insensibilidad ante el sufrimiento de los
afectados.
4.
“Cierra los ojos,
hijo. Te vas a mover mucho, pero no te vamos a dejar caer”.
Un rescatista
colombiano tratando de calmar a un niño de 11 años que él y su equipo acababan
de sacar de entre los escombros, antes de llevarlo en camilla hasta la
ambulancia.
5.
“Donde falta
gobierno, sobra pueblo. Pa que lo sepan”.
Mensaje
de un estado de WhatsApp de uno de mis alumnos, escrito sobre la foto de un
gran camión cargado de cajas de alimentos, agua, medicinas y ropa recolectados
por comunidades de modestos ingresos.
6.
“Me dije: ‘Me recontravale madre que esté jugando México
[en el Mundial de fútbol]. Tenemos que ir pa Venezuela’”.
Héctor
Méndez, el legendario “topo” mexicano que encabeza el grupo de rescatistas que no
dudó en viajar a Venezuela para ayudar a salvar vidas.
7.
“¡Esos no son muebles! ¡Son nuestras familias que
están ahí!”.
Habitante
de un edificio de la llamada Misión Vivienda, en Caracas, totalmente destruido
ante la negativa de la policía de que la comunidad siguiera retirando escombros
para rescatar a los vecinos tapiados por el concreto.
8.
“‘Mira, mija, tú no eres jefa de nadie, yo no soy
político, soy rescatista, soy voluntario, soy sociedad civil, y tú no me vas a
decir qué diga’. Estaba encabronado, ¡la mandé al diablo!”.
Héctor
Méndez contando su respuesta a una reportera de un canal de televisión del
Estado que le pedía que felicitara al gobierno venezolano por el operativo de
rescate.
9.
“Usted no se sienta mal por tener muy poco que donar.
Si uno de nosotros da un litro de agua, y otro da un litro más, y otro y otro, ¡será
un millón! Mire que Dios no ve la cantidad, Dios mira tu corazón”.
Un
joven que grabó su video mientras manejaba un camión de suministros desde un
centro de acopio a alguna comunidad afectada por los terremotos.
10.
“Llegaste tarde. Es más, nunca llegaste”.
La periodista venezolana Carla Angola, analizando el desastre y
lanzando un mensaje directo al gobierno interino de Venezuela.
11.
“Hola, me llamo Carlota y tengo siete años. Soy de
Maturín y quiero regalarte este bonito peluche para que te acompañe mientras
duermes, [prométeme] que te vas a sentir bien”.
Notita
escrita en un pequeño cuadro de papel por una niña venezolana que donó juguetes
para niños de las áreas afectadas.
12.
“Ganó la vida”.
Un bombero
colombiano, con lágrimas en los ojos, después de sacar de debajo de los
escombros a un hombre y a su hijo adolescente después de horas recibiendo informes
de que no quedaba nadie con vida en el lugar.
Todas suenan como mensajes
para el futuro, para el futuro de la generación que ahora tiene 11 años de
edad. “No te vamos a dejar caer”. La Venezuela de este momento está demostrando
con hechos y con determinación que es capaz de sostener en el aire, bajo los
escombros que hoy nos cubren, mirando las calles partidas en mil pedazos, las
casas destruidas, la naturaleza que nos repite que nunca lograremos que nos obedezca,
soportando golpes de quienes tienen que protegernos, que le importa lo que pasa
con su gente, que le cuesta no interesarse por su vecino, aunque nunca lo haya
saludado. Para eso tenemos nuestras mil “gotitas de fe”, nuestro millón de amigos
que nos aman y respetan, nuestra fuerza en contra de la adversidad, que, como
la esperanza, tarda hasta el final para abandonarnos, y no es que nos quiera
abandonar. Saquemos la cuenta. Aunque haya sido mucho lo que perdimos, aunque
nos toque llorar por un tiempo más, —¡cuánto hemos llorado hasta ahora!—, ya
verá usted, al final “ganará la vida”.
emalaver@gmail.com
Año XIV / N° DXXXVII / 29 de junio del
2026
DÍA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO
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