Edgardo Malaver Lárez
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| El fraile y el indio (1965), de Hugo Daini, monumento
que celebra los 450 años de la fundación de Cumaná |
Me he propuesto reproducir
en Ritos al menos algunas de las referencias que autores, conocidos o no, han
hecho de los terremotos más estremecedores de la historia de Venezuela. El
primero, sucedido el 1º de septiembre de 1530, que se calcula que tuvo una
intensidad de 7,5, como el más reciente del 24 del mes pasado, estremeció la
ciudad de Cumaná, que incluso llegó a impactar Nueva Cádiz, isla de Cubagua —sí, las dos primeras ciudades fundadas en la Pequeña Venecia.
El explorador, naturalista
y escritor español Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1478-1557), que tiene
la reputación de ser el “primer cronista del Nuevo Mundo”, escribió una detallada
y monumental narración de los hechos protagonizados por los primeros
conquistadores en Sudamérica: Historia general y natural de las Indias,
islas y tierra-firme del mar océano. En el capítulo VII del primer todo de
la obra, aparece reseñado aquel primer terremoto de Venezuela, apenas 32 años
después del paso de Cristóbal Colón cerca de Macuro. Aquí lo dejo, tomado de la
edición de 1851, de la Real Academia de la Historia de España:
CAPÍTULO VII
De una tormenta e terremoto que súbitamente acaesció en la provinçia de Cumaná en la Tierra-Firme, la qual tempestad derribó la forlaleça o castillo que los chripstianos tenían, de que se hizo mención en el capítulo de suso, e cómo
se labró e se hizo otro castillo
El año de mill e quinientos e
treynta, en el mes de septiembre, en un día sereno e tranquilo, en un instante,
a las diez horas del día, en la provinçia de Cumaná se levantó la mar en altura
de quatro estados e juntamente dio la tierra un horrible bramido, e inundose la
tierra, sobrepujando la mar sobre ella, y encontinente començó la tierra a
temblar, e lo continuó por tres quartos de hora: del qual grandíssimo temblor
cayó la fortaleça que tengo dicho en el preçedente capítulo [el castillo de Cumaná], e abriose la tierra por diversas partes, e
hiçiéronse muchos poços, los quales producían una agua negra que hedía a
açufre. Hundiéronse muchos pueblos de indios, y de ellos murieron muchos, unos
porque los mataban las casas e otros que del miedo y espanto perdieron las
vidas. Abriose una grande sierra, questá más de çinco leguas desviaba de la
mar, y la abertura della fue tan grande que se ve desde a más de seys leguas
apartados della. Tornadas las aguas a sus límites, e aviendo por miraglo
escapado los chripstianos que estaban en la fortaleça, el alcayde, por no ser
echado de la tierra y conservarla en servicio de Sus Magestades, con la gente
que allí tenía consigo, hizo un baluarte y reparo a la redonda de una esquina
de la fortaleça que quedó en pie, y en aquel baluarte y reparo se sostuvo
catorçe meses, en los quales se edificó otra nueva fortaleça çerca de la cayda.
Y dexando después el reparo, se metió y passó en la forlaleça nueva. Esto fue
en el año de mill e quinientos e treynta y uno. E aquesta fuerça es la que al
pressente tiene segura el agua para la isla de las Perlas, y señorea el río de
Cumaná e parte de la provincia, que no se osan los indios mover ni haçer los
atrevimientos y rebeliones que solían haçer continuamente.
Según el Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Empresas Polar, probablemente sea este el primer terremoto (o maremoto) que quedó registrado históricamente en América del Sur después de la llegada de los españoles.
emalaver@gmail.com
Año XIV / N° DXXXVII /
13 de julio del 2026
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