Edgardo Malaver Lárez

Calle Bolívar con avenida Leandro, Juan Griego, Nueva Esparta
Para Miriam Esther Lárez, la maestra primera,
hoy finalmente en su agosto
Oía mucho a mi mamá decir esta
expresión. Cuando sucedía algo que beneficiaba a alguien, la lanzaba como quien
pone una foto en la mesa. ¿Veía muchos turistas en las calles de Margarita?, decía:
“Los árabes deben estar haciendo su agosto”. ¿Comíamos pescado en casa una
tarde?, sonriendo se repetía: “Hoy los gatos van a hacer su agosto”. O sea, no
necesité buscar la expresión en el diccionario para entenderla. Me imaginaba siempre
que, como en agosto siempre estábamos de vacaciones, entonces los que “hacían
su agosto” estarían disfrutando de un período de descanso, de placer o de alegría.
No había mes como agosto para disfrutar de la gracia de estar vivo. Y ese era
el mejor negocio.
Pero también he investigado la expresión
en el diccionario y en otras fuentes. Y como significa lo que siempre había
pensado, lo que era fácil deducir a partir de las palabras de Miriam Esther,
queda poco más que decir.
Hoy, por ejemplo, encontré
un artículo de Arturo Montenegro, que habla de la etimología de la expresión. Según
él, proviene de un viejo dicho que “guía” a los agricultores respecto a las
épocas de cosecha: Agosto y vendimia, no es cada día, y sí cada año; unos
con ganancia y otros con daño.
La imagen de los
comerciantes árabes que reciben a muchos turistas en agosto, y por ende,
recogen altos ingresos, queda clara: para ellos hacer su agosto es atender
a muchos clientes, vender mucho.
José María Iribarren, autor
de El porqué de los refranes, menciona que en otros tiempos se decía más
bien “hacer su agosto y su vendimia”, es decir, agosto y septiembre, lo cual ya
desplaza la metáfora a terrenos menos monetarios y más intangibles.
Y no podía faltarnos
Cervantes. En La gitanilla, en La ilustre fregona, en Rinconete
y Cortadillo, si abrimos los ojos, encontraremos la frase, que,
aparentemente, no era infrecuente en el siglo XVII.
Mi mamá y yo también
hacíamos nuestro agosto en esta época del año, cuando yo me liberaba de “mis
trabajos y cargas” en Caracas y me deslizaba en el avión de los turistas, con
la maleta llena de libros al principio, más tarde llena de juguetes, para pasar
agosto y vendimia juntos, como quien tiene una siembra que recoger, un negocio al
que volver a sacarle ganancias.
emalaver@gmail.com
Año XIII /
N° DXVIII /
4 de agosto del 2025
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