lunes, 29 de mayo de 2023

La inteligencia artificial y la traducción (II) [CDXXIII]

Luis Roberts

 

 

 

Unos traductores jugaban a la inteligencia artificial en el bar

 

 

         La aparición de Internet y Google cambió la vida de los traductores. Ya no había que consultar decenas de enormes libracos, los diccionarios, ni ir a consultar libros a la Biblioteca Nacional, todo estaba a un golpe de “clic” en nuestra computadora: el tiempo de trabajo se acortó, la productividad se incrementó exponencialmente. Cuando aparecieron los motores de traducción, la traducción por inteligencia artificial: DeepL, Dèjavu, Linguee, etc., empezamos a utilizarlos a pesar de todos sus errores, para eso estábamos nosotros, traductores experimentados, para corregirlos, pero el tiempo seguía acortándose y la productividad incrementándose.  Hoy ya el uso de la IA para traducir se ha generalizado y ha surgido, no una nueva modalidad del traductor, sino un nuevo aspecto, una nueva actividad, una nueva definición, del traductor profesional: el poseditor. El poseditor es el que hace la posedición, es decir,  el que revisa, corrige, precisa o embellece, la traducción de la máquina. Vamos a guiarnos por la normativa publicada por ASETRAD, la Asociación Española de Traductores, la única que de momento ha publicado una norma al respecto, para entrar de lleno en el tema.

         Deberíamos empezar por calificar al cliente, pero no lo haremos para no herir susceptibilidades; allá él y su compromiso con la calidad, pero siempre habrá aquellos que prefieren sacrificar la calidad a la rentabilidad, la última trinchera. Así que empecemos con los motores de traducción. Eso sí, la empresa que encarga la posedición debe asegurarse de que el texto generado por un motor de  traducción esté correcto. Es aconsejable pedir a la empresa un dato sobre la calidad del motor usado. Uno de los métodos más extendidos es el BLEU (Bilingual Evaluation Understudy) que maneja un algoritmo para puntuar la calidad de los motores, su fiabilidad, puntuación que va del 10 al 40, para los gratuitos y hasta el 100 para los profesionales y empresariales. Quien vaya a realizar la posedición dedicará unos segundos a valorar la calidad del texto y aplicará el grado de corrección correspondiente (simple o completa). La empresa deberá tener traductores cualificados para dar las últimas pinceladas al documento. ¿Qué motores se usan? Motores genéricos públicos que NO permiten personalización, que pueden hasta ser gratuitos y pensados para el gran público. Los textos que generan siempre requieren una revisión exhaustiva. Motores genéricos que SÍ permiten personalización. Llevan un coste asociado que puede llegar a ser importante. Pueden ser un gran apoyo a la traducción profesional.  Motores personalizados privados creados para empresas o campos específicos. Requieren una inversión notable y pueden ofrecer la mayor calidad en su campo. ¿Qué tipos de posedición hay? La simple o parcial (light post-editing), en la que se hacen los cambios mínimos imprescindibles, tanto gramaticales como léxicos, para que se comprenda el texto. Se usa para textos técnicos, comerciales o generales, cuya repercusión no pueda acarrear consecuencias graves.

 

Ejemplo:


Frase original

Traducción automática

Posedición simple

Football players were playing on the field

Reproductores de fútbol estaba jugando encima del campo

Jugadores de fútbol estaban jugando en el campo

 

 

 

Posedición completa (full post-edition)

 

 

 

Posedición completa

 

 

Unos futbolistas  jugaban en el campo


         ¿Cuál es el rendimiento medio profesional según el tipo de posedición? Según la calidad del texto la productividad puede ser de 1.000 a 1.400 palabras/horas en la posedición simple y de 600 a 900 palabras/hora en la completa.

         ¿Cómo y cuánto se cobra? La posedición suele cobrarse por horas o por palabras (en el caso de la audiovisual hay que convertir los minutos de video en horas de trabajo). Lo fundamental es que ganemos lo mismo por hora que ganaríamos con una traducción convencional. Hay una aplicación, CallPro, para calcular en una hoja de cálculo lo que se debe ganar.

         Si el texto tiene una calidad nefasta hay que rechazarlo, si no, se puede aplicar una norma simple, por ejemplo: en posedición simple del 33% al 50% de la tarifa por palabra y del 66% al 75% en la completa. Hay que estar alerta frente a quienes quieren pagar la posedición completa a tarifas de simple, o incluso más bajas.

         Para terminar, hay que hacer una advertencia fundamental: no es lo mismo poseditar que corregir un texto de un ser humano. No son lo mismo errores semánticos o gramaticales que errores de sentido. Los campos de aplicación de la posedición (por ahora, pues la IA avanza a pasos agigantados) son útiles para textos con lenguaje estructurado, por lo que suele aplicarse a textos de carácter técnico que se caracterizan por su objetividad y por no contener giros idiomáticos ni juegos de palabras, ironía o doble sentido. Existen numerosos contenidos creativos o idiomáticos que todavía no se prestan a la posedición. La norma que rige la posedición publicada en 2017 y actualizada en 2020 es la ISO 18587:2020.

         Lo siento por los lectores, pero me ha quedado material para un tercer artículo.

 

luisroberts@gmail.com

 

 

 

Año XI / N° CDXXIII / 29 de mayo del 2023

 

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