lunes, 18 de agosto de 2014

La lengua es una vaina seria [XVIII]

Laura Jaramillo


         No todas las personas hablamos y nos expresamos de la misma forma; nuestra manera de comunicarnos indica de dónde venimos, lo que nos gusta y, sobre todo, nuestro nivel cultural, lo cual hace que tengamos tanta imaginación y creatividad para usar nuestra lengua. Por eso, los venezolanos nos caracterizamos por ser tan expresivos al hablar y por incorporar nuevas palabras a nuestro léxico diario.
         Gran parte de nuestro vocabulario, además de ser un complejo mundo lingüístico en constante variación, está lleno de metáforas y expresiones, lo cual nos regala una identidad. Pensemos por un momento si no tuviéramos una palabra adecuada, por ejemplo, al momento de pisarnos un dedo con el martillo o con la puerta del carro (coño), o al momento de nombrar algo de lo cual no nos acordamos (vaina). A pesar de que el significado base sea distinto, nosotros los hablantes nos encargamos de darles nuevos significados.
         Para los venezolanos, y para muchos hispanohablantes, como colombianos, cubanos, puertorriqueños, etc., vaina es algo indefinido, quiere decir todo y no quiere decir nada, define sus pensamientos y sus palabras. Un momento agradable o desagradable es una vaina.
         Aunque vaina puede tener los siguientes sinónimos: funda, envoltura, recubrimiento, cubierta o cáscara, en el argot popular, vaina tiene otras connotaciones: cosa poco conocida (¿qué vaina es esa?); contrariedad o molestia (¿qué vaina tan seria?); molestar a alguien, decir tonterías (echar vaina); tener precaución (¡ni de vainas!). También la usamos para calificar una cosa cuando es mala o buena: Ayer fui a ver una película; ¡qué vaina tan mala!, no te la recomiendo; la mala suerte, la vida y el matrimonio ¡son una vaina seria! Todas registras por el DRAE, y en sus últimas acepciones.
         Para algunos son expresiones consideradas vulgares, porque se piensa que son usadas por hablantes de bajo registro léxico, lo cual no es cierto, puesto que todo tiene un lugar y espacio, y hasta el más estudiado puede perfectamente expresarlas; no es lo mismo que un padre le diga a su hijo cuando ve las notas raspadas: “¿Qué es esto, si lo único que haces es estudiar?”, que decir: “¡¿Qué vaina es esta, si lo único que haces es estudiar?!”.
         A los venezolanos nos gusta estar inventando expresiones que sacamos de las experiencias que vivimos a diario, porque son esas vivencias las que nos hacen ser tan ingeniosos con nuestra lengua, porque la lengua también es una vaina seria.

laurajaramilloreal@yahoo.com




Año II / Nº XVIII / 18 de agosto del 2014

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