lunes, 13 de noviembre de 2017

Convertirse en padre por segunda vez [CLXXIX]

Edgardo Malaver


Cuando nació Alexander, Peppa no se convirtió en prima
por segunda vez: tuvo un primo (foto: Channel 4)



         Cualquiera que me conozca mínimamente sabe que tengo dos hijas. Una tiene 19 años y la otra acaba de cumplir cuatro. Sin embargo, este artículo no tratará de mi vida privada. Trata del hábito, extendido sobre todo en los medios de comunicación social, de decir, cuando a alguien le nace un segundo hijo, que esta persona se ha “convertido en padre (o madre) por segunda vez”. ¿Esto tiene sentido?
         Mucho sentido no debe tener, porque en el momento en que nace un segundo hijo, sus padres ya eran padres y lo seguirán siendo en el mismo grado después, no lo serán ni más ni menos por causa del nuevo nacimiento. Es decir, uno sólo puede convertirse en padre (o madre) una vez. Lo que pasa cuando tiene un segundo hijo es justamente eso, que uno tiene un segundo hijo. Y lo que vale para el que tiene el segundo vale para el que tiene el tercero, el cuarto, etc. Sólo la primera vez lo lleva a uno de una situación a otra. (Algunos creemos, por cierto, que no es precisamente al nacer el niño cuando se convierte uno en padre, sino antes, y la lengua da evidencias de ello también, pero esta idea más bien cabe en otro artículo.)
         Podemos preguntarnos si alguien se convierte en hermano, en tía, en bisabuelo por segunda vez, por cuarta, por séptima. Cuando nuestros padres (o uno de ellos) tienen un segundo hijo, lo que uno dice es, simplemente, que acaba de tener un hermano (ni siquiera que nos “convertimos en hermanos por primera vez”, que, en sentido estricto, sería redundante). O cuando mi hermano tiene un segundo hijo, sin contar que otros hermanos podrían ya tener varios, no digo que me he “convertido en tío por segunda vez”, sino que tuve un sobrino. Y ahora me faltan energías para ponerme matemático con el caso del bisabuelo.
         Además, por ejemplo, ¿me “convierto en primo por segunda vez” cada vez que uno de mis tíos tiene su segundo hijo? ¿Y si sucede que, aunque tenga, por ejemplo, cinco tíos, cada uno de ellos tiene un solo hijo? ¿Tendré, según la lógica descoyuntada de la que hablamos, cinco primos sin haberme “convertido nunca en primo por segunda vez”?
         Habrá quien diga que “convertirse en padre por segunda vez” simplemente es sinónimo de tener un segundo hijo. ¿Una expresión puede ser verdaderamente sinónima de otra si no es lógica? Sí, claro que sí, pero considerando cuán fácil puede ser darse cuenta de la falta de lógica de algunas expresiones que copiamos de los reporteros de farándula y dadas las directísimas repercusiones que tiene nuestra forma de hablar sobre nuestra imagen, bien vale la pena esforzarse en reducir la probabilidad de quedar en ridículo cuando no pensamos lo que vamos a decir. Al fin y al cabo, hablar inconscientemente es, más o menos, como haberse convertido en padre, por primera vez, por segunda, por tercera, sin haberse dado cuenta.

emalaver@gmail.com




Año V / N° CLXXIX / 13 de noviembre del 2017




Otros artículos de Edgardo Malaver:

No hay comentarios.:

Publicar un comentario