lunes, 12 de abril de 2021

Una palabra de ida y vuelta [CCCLII]

Luis Roberts

 

 

 

Helio Pedregal interpreta en la serie Carlos, rey emperador (RTVE)
al elegantísimo Señor de Chièvres

 

 

         Hoy quiero compartir con ustedes la historia de una palabra, una historia que estoy seguro de que les sorprenderá, como me ha sorprendido a mí. Es la historia de una palabra de ida y vuelta. Ya verán por qué.

         A la muerte de Fernando de Aragón, el futuro emperador Carlos se embarca en Gante y llega a España el 17 de septiembre de 1517 para hacerse cargo de sus dominios. Al frente de su séquito, compuesto únicamente por flamencos y borgoñones, se encontraba Guillermo de Croy, señor de Chièvres (Bélgica), a quien el emperador Maximiliano, abuelo de Carlos, le había nombrado su tutor a la edad de nueve años. Carlos llega a España con 17 años. El señor de Chièvres, como toda su corte flamenca, fue recibido con muchas reticencias e incluso hostilidades, por la corte castellana. Razones no les faltaban pues una de las primeras cosas que hizo fue nombrar a su sobrino de 20 años, también Guillermo de Croy, arzobispo de Toledo.

         Sin embargo, el señor de Chièvres también tuvo sus admiradores y aduladores, pues en una corte sobria hasta el aburrimiento como la castellana, en la que el color protocolario era el negro, Monsieur de Chièvres, traía con él una buena y colorida colección de los paños y telas de Flandes. Pronto se pasó de los comentarios críticos a algunos de los más vanguardistas que se propusieron vestirse como él, dando rienda suelta a los colores y esa moda pronto tuvo un adjetivo y un sustantivo: ir a la Chièvres, estar como Chièvres o, sencillamente, estar Chièvres. Tanto sustantivos como adjetivos equivalían a bello, colorido, moderno, bueno, etc. Ahora, a los que hablan francés les pido que se olviden de la correcta pronunciación, y lo digan como un castellano del siglo XVI, o del siglo XXI, da lo mismo. Con la s muda nos quedamos con chievre un paso, muy corto, más, y nos topamos con chévere. Y llegamos adonde queríamos llegar: el origen de la palabra chévere. El señor de Chièvres murió y su rastro desapareció de España así como la palabra chévere, que, sin embargo, arraigó con fuerza en el Caribe, cada vez con más acepciones y todas positivas.

         Pero ¿por qué digo al principio que es una palabra de ida y vuelta? Pues porque gracias a los culebrones venezolanos, hoy la palabra chévere se ha incorporado al léxico de muchos españoles peninsulares. Cosas veredes, Sancho.

 

luisroberts@gmail.com

 

 

 


Año IX / N° CCCLII / 12 de abril del 2021

 

 

 

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