lunes, 17 de octubre de 2016

Palabras forajidas [CXXVIII]

Edgardo Malaver



Goethe y Schiller en el Teatro de Weimar.
No salían sin sobretodo, sobre todo en invierno



         Nancy Echezuría, profesora de Política y Economía de la Escuela de Idiomas, me hace el honor en cada reunión de departamento de afirmar que en algún momento yo le he hablado de un grupo de palabras que alguna vez llamé “forajidas”. Menciona siempre el ejemplo de escasez, que es quizá la más frecuente en los labios de los venezolanos en estos días y la más impresa en los periódicos de toda Venezuela, pero nadie sabe nunca cómo escribirla. La verdad es que sólo recuerdo ese episodio remotamente, pero creo que estas palabras merecen algo de nuestra atención, sobre todo si tenemos que influir en los estudiantes para que las conozcan por dentro y por fuera.
         Por mi cuenta (es decir, sin acordar con la profesora Echezuría, pero la entero ahora por medio de Ritos), he incluido en ese grupo palabras y expresiones que encuentro mal escritas todo el tiempo en todas partes. Una que incluso parece graciosa es la locución adverbial sobre todo (equivalente a ‘mayormente’, ‘principalmente’), que muchos estudiantes se empeñan en juntar sin darse cuenta de que la convierten en el sustantivo sobretodo (‘abrigo’, ‘impermeable’), que ridiculiza cualquier cosa que pretenda destacar.
         También suelo compadecerme de la construcción a su vez, sobre la que ya he escrito en Ritos y a la que muchísimos hablantes atribuyen el significado de ‘también’, ‘incluso’ o ‘al mismo tiempo’. Existen hasta familias de palabras que se entremezclan en la imaginación de muchos y resultan en frases con sentidos a veces retorcidos, a veces muy divertidos. Pienso, por ejemplo, en asimismo, así mismo y a sí mismo; porque, porqué, por que y por qué; ay, hay y ahí; abra y habrá. Nada es, sin embargo, más forajido en la lengua que el cambio de veníamos por veníanos.
         Ya vasta. Lo digo a propósito, porque este terreno es amplísimo, y es una bastedad escribir las palabras de ciertas formas. Osea, seamos serios. ¿Por qué son forajidas estas palabras? ¿Porque se nos escapan? Sí, se nos escapa su ortografía, se nos esconde su origen, se nos escurre su sentido. Es, por lo que dicen los especialistas, un asunto de atención, de vista, de detenerse a mirar para recordar.
         ¿Cómo haremos para recordar cómo escribir bien escasez y todas las otras palabras forajidas sin que nos quede rastro de duda?, le preguntan los estudiantes a Echezuría de vez en cuando. La profesora Liliane Machuca dijo en la última reunión de departamento que la solución es la mnemotecnia (palabra curiosa también). La semana que viene le toca a Machuca, entonces.

emalaver@gmail.com





Año IV / N° CXXIV / 19 de septiembre del 2016



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