lunes, 28 de mayo de 2018

Curiosidades de la ortografía en la economía [CCX]

Daniel Álvarez


 
“La escritura es la pintura de la voz”, dice Voltaire. 
“Sibila de Delfos” (1509), de Miguel Ángel


         Por estos días, en los que las calles se atiborran de gritos y carteles que anuncian miles, millones y billones, suelen verse anuncios, publicaciones, avisos, facturas o cheques cuyas cifras siguen la práctica común de separar los millares, millones, u otras unidades, mediante un sutil punto, adscrito a la parte inferior del monto en cuestión. En algunos países americanos, por ejemplo, este empleo del punto tiende a ser sustituido por otro minúsculo signo de puntuación, la coma. Sin embargo, la última versión de la Ortografía de la Lengua Española (OLE) profiere que el empleo particular del punto y la coma en las expresiones numéricas escritas con cifras puede llegar a ser relegado.
         Dicho apartado, anexo al capítulo V específicamente, aquel que trata los usos no lingüísticos de algunos signos de puntuación (5.13), desarrolla con exactitud esta pequeña sugerencia, ignorada y desconocida, no solo por los hablantes de nuestra lengua, sino por hablantes de otros idiomas en general. Esta abandonada regla sigue los usos del Sistema Internacional de Unidades (SI), reconocidos oficialmente por una gran cantidad de países de los cinco continentes.
         Dicha norma internacional establece que “se puede prescindir del punto (.) o de la coma (,) con el propósito de facilitar y conservar la fluidez de la lectura de estas expresiones, especialmente, cuando los textos en cuestión contienen múltiples cifras seguidas una de otra o en cortos intervalos. Así pues, se recomienda separarlas mediante espacios por grupos de tres unidades”. Por ejemplo: 10 500 000. Sin embargo, cabe destacar que, según la OLE, esta separación no se utiliza nunca en la expresión de los años, en la numeración de páginas ni en los números de artículos, decretos o leyes. Opuesto a esta excepción, encontramos el caso de la separación entre la parte entera y la parte decimal, donde sí se emplean, de manera ineludible, dichos signos de puntuación. Por ejemplo: 3.5 o 3,5.
         No solo con esto, el punto también nos vale para representar gráficamente multiplicaciones, y en ocasiones tiende a emplearse al escribir expresiones numéricas del tiempo, para separar las horas de los minutos, en lugar de los acostumbrados dos puntos (:). Por ejemplo: 12.00 h.
         Así pues, en este mundo rodeado de números y palabras, debemos, como hablantes de español, e incluso, como hablantes de cualquier otro idioma, conservar nuestra mayor riqueza, la lengua, a través de una correcta ortografía, aun en ámbitos matemáticos y económicos. Como señaló el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, a través de su célebre personaje, el Principito: “Los adultos aman los números”, y, como años más tarde comentaba el dramaturgo irlandés Samuel Beckett: “Las palabras son todo lo que tenemos”. He aquí entonces la importancia de una perfecta ortografía, aun en asuntos numéricos, pues “la escritura es la pintura de la voz” (Voltaire); por lo que una correcta y ordenada redacción componen una gran obra de arte, comparable, incluso, con alguna de las grandes obras de Miguel Ángel.

danielalejandro.alba@gmail.com




Año VI / N° CCX / 28 de mayo del 2018



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